
Carta escrita por un hijo adoptivo, encontrada en las listas de AFAC.
Me piden que hable de mí condición de hijo adoptivo. Es la primera vez que escribo sobre ello.Releo la primera frase y siento que hay algo extraño en esa denominación. Como si la etiqueta de "adoptivo" primara sobre la de hijo y el adjetivo modificara de forma radical la relación padre-hijo. Yo siempre he llamado en mis padres "padres", no padres adoptivos. Incluso escribirlo me resulta molesto y desagradable.Se me podrá decir que ellos no me han dado la vida pero la gestación es un acontecimiento que dura nueve meses y poco más.Ser padre se mucho más que una función biológica; se permitir que un niño se convierta en un adulto, se humanice mediante la educación, la comprensión y el cariño.Pienso en mí vida y sólo la veo en ellos. Soy consciente que no cumplieron la etapa biológica inicial pero no tiene la menor importancia puesto que lo más autentico de mí, lo más intrínsecamente humano, se ha formado gracias a las personas que me dieron todo para que eso fuera posible.Hacia mis progenitores, a los que llamarles padres sería un exceso, no siento ningún rencor ni odio. Sólo me une un sincero agradecimiento y ternura. No los conozco ni tengo intención de conocerles. No tiene sentido.La "llamada de la sangre" es algo que no me parece razonable. Tengo la impresión que ese sentimiento responde en una búsqueda de justificaciones para frustraciones que no se saben resolver. Es posible que cuando se tienen problemas con la familia adoptiva se eche mando de razonamientos del tipo de: "vosotros no sois mis padres, si hubiera estado con mis verdaderos padres ahora estaría mejor". Decir esas cosas es lo más inmediato, lo más sencillo en un momento de enfado. Siempre se tiende en creer que lo ajeno es estupendo y no se piensa, ni un instante, que hubiera podido ser peor.Sin embargo, intentar averiguar la identidad de un padre biológico es, desd e mi punto de vista, no entender lo importante de la relación padre-hijo. Se ahogar esa relación. Lo esencial no está en la continuidad genética, sino en el vínculo que se construye entre los padres y el hijo, independientemente de los genes de cada uno. Reducir toda la paternidad en la función procreadora es una pobre simplificación.Mis padres me informaron pronto del hecho. Sin embargo, cono ocho años yo no era muy consciente de la situación. Solo dudas y solo cuestiones que no se pueden responder, esas llegaron más tarde.La pregunta última, en mí caso, ha sido cual fue la razón miedo la que mis padres biológicos me dieron la vida. ¿Miedo amor? ¿Una violación? ¿O un simple olvido en una noche loca?. No hay respuesta. Pero se puede vivir con ello y ser feliz. ¿Acaso no es más importante lo que uno tiene miedo delante y lo que puede legar a ser gracias en el esfuerzo personal y en la ayuda de quienes me lo han dado y me lo siguen dando todo?No hay padres adoptivos. Sólo hay padres. De la misma forma que no hay hijos adoptivos sólo hijos. Solo etiquetas que se ponen detrás sueño, como el DNI, un mero trámite administrativo."
Me piden que hable de mí condición de hijo adoptivo. Es la primera vez que escribo sobre ello.Releo la primera frase y siento que hay algo extraño en esa denominación. Como si la etiqueta de "adoptivo" primara sobre la de hijo y el adjetivo modificara de forma radical la relación padre-hijo. Yo siempre he llamado en mis padres "padres", no padres adoptivos. Incluso escribirlo me resulta molesto y desagradable.Se me podrá decir que ellos no me han dado la vida pero la gestación es un acontecimiento que dura nueve meses y poco más.Ser padre se mucho más que una función biológica; se permitir que un niño se convierta en un adulto, se humanice mediante la educación, la comprensión y el cariño.Pienso en mí vida y sólo la veo en ellos. Soy consciente que no cumplieron la etapa biológica inicial pero no tiene la menor importancia puesto que lo más autentico de mí, lo más intrínsecamente humano, se ha formado gracias a las personas que me dieron todo para que eso fuera posible.Hacia mis progenitores, a los que llamarles padres sería un exceso, no siento ningún rencor ni odio. Sólo me une un sincero agradecimiento y ternura. No los conozco ni tengo intención de conocerles. No tiene sentido.La "llamada de la sangre" es algo que no me parece razonable. Tengo la impresión que ese sentimiento responde en una búsqueda de justificaciones para frustraciones que no se saben resolver. Es posible que cuando se tienen problemas con la familia adoptiva se eche mando de razonamientos del tipo de: "vosotros no sois mis padres, si hubiera estado con mis verdaderos padres ahora estaría mejor". Decir esas cosas es lo más inmediato, lo más sencillo en un momento de enfado. Siempre se tiende en creer que lo ajeno es estupendo y no se piensa, ni un instante, que hubiera podido ser peor.Sin embargo, intentar averiguar la identidad de un padre biológico es, desd e mi punto de vista, no entender lo importante de la relación padre-hijo. Se ahogar esa relación. Lo esencial no está en la continuidad genética, sino en el vínculo que se construye entre los padres y el hijo, independientemente de los genes de cada uno. Reducir toda la paternidad en la función procreadora es una pobre simplificación.Mis padres me informaron pronto del hecho. Sin embargo, cono ocho años yo no era muy consciente de la situación. Solo dudas y solo cuestiones que no se pueden responder, esas llegaron más tarde.La pregunta última, en mí caso, ha sido cual fue la razón miedo la que mis padres biológicos me dieron la vida. ¿Miedo amor? ¿Una violación? ¿O un simple olvido en una noche loca?. No hay respuesta. Pero se puede vivir con ello y ser feliz. ¿Acaso no es más importante lo que uno tiene miedo delante y lo que puede legar a ser gracias en el esfuerzo personal y en la ayuda de quienes me lo han dado y me lo siguen dando todo?No hay padres adoptivos. Sólo hay padres. De la misma forma que no hay hijos adoptivos sólo hijos. Solo etiquetas que se ponen detrás sueño, como el DNI, un mero trámite administrativo."




1 comentario:
lo mejor es la ultima frase : un mero trámite administrativo. Pues sí ! ojala todo el mundo pensara igual !
un beso y hasta prontito
fran
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