Desde este escrito encontrado en un periódico Colombiano (El País), quisiera dar las gracias a todas esas personas que antes de llagar nuestros hijos a encontrarnos, pasan por los brazos de estas mujeres, que dan todo su amor y cariño que tanto necesitan en un momento dramático de su vida.Nosotros no sabemos nada de la "madre ustituta " de verónica, pero ahora que empezamos un nuevo camino, intentaré por todos los medios a ver si me dan alguna información, es un reto que tengo desde que la tengo conmigo, hasta ahora a sido imposible, ya que esa regional no da información de ellas, pero os aseguro que lo intentaré por todos los medios, ya que tengo mucho que agradecerla, ella supo dar cariño y amor a mi hija cuando yo estaba tan lejos de ella, pasó sus noches en vela, cuando no dormia, vió sus primeras sonrisas, sus primeros pasos...
Quisiera que algún día verónica se encontrase con ella y así darle un fuerte abrazo y decirle, gracias, mil gracias.
Emmanuel, el hijo de Clara Rojas, nacido en cautiverio y rescatado por el Icbf de una familia del Guaviare a quien las Farc le había encargado su cuidado, pasó varios meses en un hogar similar al de esta nota y fue atendido por dos madres sustitutas.
El niño, vestido con un enterizo de lana amarillo que lo cubre desde los pies hasta el cuello, sonríe y se aferra al pecho de Leonor Mariño de Gutiérrez.
Ella es una de las 7.343 madres sustitutas del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf) que en el país se encargan de criar a hijos ajenos.
Acaba de cumplir nueve meses de nacido. Tiene las mejillas encendidas, y sus ojos verdes contrastan con una piel blanca que parece de porcelana. Al sonreír, deja ver el primero de sus dientes que apenas empieza a asomarse.
Tenía pocos días de nacido cuando llegó al seno de Leonor y de su familia, en una modesta vivienda del occidente de Bogotá.
Nunca le explicaron cuál era su origen. Un defensor de Familia se lo entregó, y le dijo que debía cuidarlo mucho porque era prematuro. Y así fue. Las primeras semanas las pasó con el recién nacido en un hospital, conectado a una bala de oxígeno.
Los niños asignados a las madres sustitutas son, en su mayoría, aquellos que sus progenitoras no quisieron tener: los que aparecen llorando abandonados en un potrero o en las puertas de una casa cualquiera. O los que el Icbf les quita a padres indolentes. Otros, de manera voluntaria, los entregan en adopción.
Igual que Emmanuel
Emmanuel, el hijo de Clara Rojas, estuvo al cuidado de dos de estas mujeres.
"Mijo, traiga una cobijita para el bebé, está haciendo frío", le dice Leonor, de 55 años, a Ernesto, el menor de sus tres hijos.
Mientras calienta el tetero del mediodía (aguadepanela con leche), arrulla al niño entre sus brazos. Lo mira fijamente y las lágrimas empiezan a brotar de sus ojos color miel.
¿La razón? Ella sabe que en cualquier momento recibirá una notificación del Icbf, y que tendrá que entregarlo.
"Esto es lo más difícil, devolver a los niños cuando han crecido, cuando uno ya los siente como si fueran propios y cuando para ellos yo soy la única mamá que han conocido. Cada niño que se va deja un nuevo duelo para el alma", dice.
-¿Y si es tan duro, por qué sigue en este oficio?
-Mis amigas me dicen que soy masoquista, pero acoger a un niño indefenso y verlo crecer es una bendición. Yo no les di la vida, pero siempre, donde quiera que estén, los niños que he criado tendrán una parte de mí.
El llanto de Leonor cesa cuando de su boca sale una nueva sentencia: "el dolor de cada partida se hace más llevadero cuando llega un nuevo niño".
Y tiene razón, pues ella tiene 'hijos' regados por todo el mundo. Unos pocos en Colombia, y la mayoría en países como Italia, Estados Unidos, España y Alemania.
Ya cumple 23 años criando a hijos de otros, oficio al que entró porque quería hacer algo adicional a las labores domésticas y a su trabajo como costurera. Quería ayudar, sentirse útil.
Los primeros 13 años como madre sustituta transcurrieron en un hogar de adopción privado, y los últimos 10, en el Icbf.
Uno tras otro, ya suman más de 100 (no lleva cuentas exactas). "Cada uno de ellos se me ha llevado un pedazo de corazón a pellizcos".
En las blancas paredes de su vivienda, en la que reside con su esposo y su hijo menor, de 21 años, reposan colgadas las fotografías de la mayoría de ellos.
Al mirarlas, los recuerda creciendo a su lado, cuando dieron los primeros pasos y cuando pronunciaron sus primera palabra "mamá". También evoca las noches que pasó en vela cuidando a aquellos que se enfermaban, y el día que dijeron adiós para nunca volver.
-¿El contacto se pierde del todo?
-Si, como los adoptan, es mejor que ellos se vayan olvidando de uno para que se adapten a su nueva familia. Uno se pregunta si los estarán tratando bien, si los consienten, si les dan la comida que más les gusta.
El caso que más le desgarró lágrimas y que ella y su familia no superan, pese a que ocurrió hace un año, es el de Catalina.
Con la pequeña, de pelo dorado y ojos azules, la situación fue diferente porque la recibió de apenas unas horas de nacida y la entregó seis años más tarde. Con los demás niños la estadía no ha superado el año y medio.
"Fue mucho tiempo. Ella era nuestra hija, y nosotros éramos su familia. A nuestro lado creció, fue al colegio", dice con la voz quebrantada Ernesto, esposo de Leonor y compañero fiel en la lucha de esta mujer.
Quiso adoptar a Catalina
Y es que el drama no ha sido solo para Leonor sino para toda su familia, que desde siempre se acostumbró a cambiar pañales y a cuidar a los bebés que entraban y salían de casa.
Por ejemplo Ernesto, hijo, afirma que él aprendió a ser padre desde que era un niño.
El apego a la pequeña Catalina se hizo más fuerte porque se convirtió en la reina de un matrimonio en el que solo nacieron hijos varones.
Leonor confiesa que quiso adoptarla. Sin embargo, dice, tuvo la sensatez de reconocer que ella y su esposo están entrando a la vejez, y que la niña merecía unos padres jóvenes, un mejor futuro.
La mujer camina hasta el cuarto del niño, que acaba de dormirse. Lo acuesta en la cuna y lo arropa con un edredón azul. Lo bendice con su mano derecha y le da un beso en la frente.
"Más temprano que tarde vendrán por él, y llegará una nueva tristeza. Pero así es la vida. Igual, los hijos de uno también son prestados. En cualquier momento pueden emprender vuelo", dice.
"Devolver a los niños cuando han crecido, cuando uno ya los siente como si fueran propios y cuando para ellos yo soy la única mamá, es desgarrador".Dice Leonor Mariño de Gutiérrez, una madre sustituta del Icbf.
Así funciona el programa
El hogar sustituto es una novedosa modalidad de atención en la cual una familia es seleccionada y capacitada, según estrictos criterios técnicos del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf), para acoger voluntariamente y de tiempo completo a niños o adolescentes.
Los menores a los cuales les es asignado un hogar sustituto se encuentran en situación de abandono o de peligro.
Algunos de ellos son discapacitados y provienen de familias que no les pueden ofrecer las suficientes garantías para su educación.
Muchos de los menores que permanecen en los hogares sustitutos están en proceso de adopción. Cada familia que funciona como hogar sustituto recibe, como contraprestación, un salario que oscila entre 360 mil y 532 mil pesos. En total, 15.853 niños son atendidos por el Icbf en 7.343 hogares sustitutos.
JOSÉ ALBERTO MOJICA P.




6 comentarios:
Me ha encantado leer esto ....es tan emotivo...a estas señoras hay que agradecerles tanto!!! espero que tu busqueda de fruto...
Un besote
Teresa
Hace varios meses me sentì intrigada por este tema y busqué información en Internet muy interesante .. pero esto que has publicado es realmente enriquecedor.. gracias por compartirlo.
Un abrazote!!!!
Bethy
Es muy bonito lo que has escrito, y claro que merecen las gracias por ese cariño y amor.
Pues mira, una de las razones que me hizo decantarme por Colombia, es porque casi todos los niños estan con familias sustitutas, ni que decir del cariño y cuidados que reciben en estas casas, bien sea por itneres economico o moral, pero al menos se que mi/s hijo/s estara bien cuidado hasta que yo llegue a el o el llegue a mi. ¿Te importa que te enlace en mi blog?
Te enlace, asi te tengo mas a mano.
Saludos,
Azy
hola gemma
cuanta razon tienes
yo tambien quiero dar las gracias a todas esas mamas sustitutas que cuidan tan bien de nuestros hijos hasta que nosotras llegamos
¡¡¡¡millones de gracias¡¡¡
un besazo
martagoku
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